Los ajustes extracontables en el Impuesto de Sociedades y cómo aplicarlos
Aunque la contabilidad determina el resultado contable de una empresa, la normativa fiscal obliga a realizar determinadas correcciones para llegar a la base imponible del impuesto. Por eso, los ajustes extracontables en el Impuesto de Sociedades tienen una relevancia práctica indiscutible. Comprender su funcionamiento resulta esencial para evitar errores, sanciones o una tributación superior a la que realmente corresponde.
Si se gestiona una sociedad, conocer bien estos conceptos y contar con apoyo especializado puede facilitar la toma de decisiones y la correcta liquidación del impuesto.
¿Qué son los ajustes extracontables?
Los ajustes extracontables son correcciones que se practican sobre el resultado contable de una empresa para obtener la base imponible del Impuesto de Sociedades conforme a la normativa fiscal. Dicho de otro modo, sirven para adaptar el resultado que arroja la contabilidad al resultado fiscal que exige la ley.
La contabilidad sigue los criterios del Plan General de Contabilidad, mientras que la fiscalidad se rige por la Ley del Impuesto sobre Sociedades. Cuando ambos criterios no coinciden, es necesario efectuar ajustes positivos o negativos.
Ejemplo sencillo
Una empresa obtiene un resultado contable antes de impuestos de 100.000 euros, pero ha contabilizado multas por importe de 3.000 euros.
- Resultado contable: 100.000 euros
- Ajuste extracontable positivo por multas no deducibles: +3.000 euros
- Base imponible fiscal: 103.000 euros
Una duda habitual consiste en pensar que estos ajustes deben registrarse mediante un asiento contable. Sin embargo, no es así. Los ajustes extracontables no modifican los libros contables, sino que se reflejan únicamente en la liquidación fiscal del impuesto, normalmente en el modelo 200.
Conviene tenerlo presente
- No alteran la contabilidad.
- No se anotan como asiento independiente.
- Su efecto se traslada a la declaración del Impuesto de Sociedades.
Lo que sí existe es el asiento del propio Impuesto de Sociedades, que recoge el gasto por impuesto una vez calculada la cuota correspondiente.
Asiento del Impuesto de Sociedades
Por el reconocimiento del impuesto:
6301 Impuesto sobre beneficios corriente
a 4752 Hacienda Pública, acreedora por Impuesto sobre Sociedades
Por el pago posterior:
4752 Hacienda Pública, acreedora por Impuesto sobre Sociedades
a 572 Bancos
Ajustes extracontables positivos y negativos
Los ajustes extracontables pueden ser de dos clases: positivos y negativos. La diferencia entre unos y otros está en si incrementan o reducen la base imponible.
Ajuste extracontable positivo
Se suma al resultado contable porque existen gastos contabilizados que no son fiscalmente deducibles.
- Multas y sanciones
- Donativos
- Gastos no justificados
- Excesos de amortización
- Retribuciones de fondos propios
Ajuste extracontable negativo
Se resta del resultado contable porque existen ingresos que no tributan o porque la norma fiscal admite deducciones adicionales.
- Exenciones fiscales
- Amortizaciones aceleradas
- Determinadas diferencias temporarias favorables
¿Cuándo procede un ajuste extracontable positivo?
El ajuste positivo procede cuando un gasto figura contabilizado, pero la normativa fiscal no permite su deducción. En ese caso, el importe debe añadirse al resultado contable para calcular correctamente la base imponible.
Supuesto práctico
Si una empresa presenta un resultado contable de 150.000 euros y ha registrado una multa de 1.500 euros, esa sanción no será deducible fiscalmente. Por tanto, deberá efectuarse un ajuste positivo de 1.500 euros, elevando la base imponible hasta 151.500 euros.
¿Cuándo se realizan ajustes extracontables negativos?
Los ajustes negativos se practican cuando determinados ingresos contabilizados no deben integrarse en la base imponible o cuando existe una ventaja fiscal que permite reducirla. Son frecuentes, por ejemplo, en casos de incentivos fiscales o de diferencias temporarias.
Ejemplo orientativo
Si una sociedad contabiliza dividendos por 20.000 euros procedentes de una filial y esos rendimientos cumplen los requisitos de exención, podría aplicarse un ajuste extracontable negativo de 20.000 euros.
Ajustes extracontables por amortizaciones
Uno de los supuestos más habituales se produce cuando la amortización contable no coincide con la amortización fiscalmente admitida.
- Si la amortización contable es superior a la fiscal, el ajuste será positivo.
- Si la amortización fiscal es superior a la contable, el ajuste será negativo.
Ejemplo de amortización
Una empresa adquiere un vehículo industrial por 30.000 euros.
- Amortización contable: 20% anual
- Amortización fiscal máxima: 16%
En el primer ejercicio:
- Amortización contable: 6.000 euros
- Amortización fiscal: 4.800 euros
- Ajuste extracontable positivo: 1.200 euros
Ejemplo completo de ajuste extracontable
Puede verse con claridad en un supuesto de cierre fiscal. Imaginemos una sociedad industrial con un resultado contable antes de impuestos de 200.000 euros y las siguientes incidencias durante el ejercicio:
| Concepto |
Importe |
| Resultado contable |
200.000 € |
| Ajuste positivo por multas |
+2.000 € |
| Ajuste positivo por donativos |
+3.000 € |
| Ajuste negativo por amortización fiscal adicional |
-4.000 € |
| Base imponible |
201.000 € |
Aplicando un tipo general del 25%, la cuota íntegra ascendería a 50.250 euros.
¿Cómo reflejarlos correctamente?
Aunque el ajuste no se contabiliza como tal, sí debe quedar correctamente identificado en la liquidación fiscal. El proceso habitual suele seguir estas fases:
- Calcular el resultado contable antes de impuestos.
- Identificar las diferencias entre el criterio contable y el fiscal.
- Aplicar los ajustes extracontables positivos o negativos que correspondan.
- Determinar la base imponible.
- Calcular la cuota del impuesto.
- Registrar el asiento del Impuesto de Sociedades.
En la práctica, muchas asesorías utilizan cuadros de seguimiento extracontable para controlar las diferencias entre contabilidad y fiscalidad, clasificarlas correctamente y distinguir entre diferencias permanentes y temporarias.
Errores frecuentes que conviene evitar
En este ámbito es relativamente común cometer fallos que terminan provocando liquidaciones incorrectas, revisiones o incluso sanciones. Entre los más habituales destacan los siguientes:
- Confundir gasto contable con gasto fiscalmente deducible.
- No revisar los ajustes derivados de las amortizaciones.
- Olvidar multas, sanciones u otros gastos no deducibles.
- No comprobar si existen ingresos exentos.
- No documentar correctamente las diferencias temporarias.
Una revisión adecuada del cierre fiscal permite detectar estos ajustes con antelación, optimizar la base imponible y reducir riesgos frente a la Administración tributaria.