Cada vez son más las empresas que incorporan herramientas de inteligencia artificial para automatizar procesos, reducir tiempos y aumentar la productividad. No obstante, la utilización de estas tecnologías no elimina las obligaciones laborales ni convierte automáticamente cualquier reorganización empresarial en una medida ajustada a Derecho.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una previsión de futuro para convertirse en una herramienta habitual dentro de muchas organizaciones. Soluciones capaces de redactar documentos, automatizar tareas administrativas, clasificar información, elaborar informes o responder consultas están modificando la forma de trabajar y plantean una pregunta cada vez más frecuente: ¿si determinadas funciones pueden realizarse mediante IA, es posible reducir la plantilla?
La respuesta exige cautela. La implantación de nuevas tecnologías, por sí sola, no justifica un despido colectivo ni la amortización automática de puestos de trabajo.
La IA y las reorganizaciones de plantilla
Aunque cada vez es más habitual hablar de transformación digital u operativa, la legislación laboral española no contempla estos conceptos como causas independientes para extinguir contratos. Lo relevante será acreditar que la reorganización derivada de la implantación tecnológica responde a causas económicas, técnicas, organizativas o productivas previstas en el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores.
En consecuencia, no resulta suficiente afirmar que la empresa ha incorporado inteligencia artificial. Será imprescindible demostrar qué procesos se modifican, qué funciones desaparecen y por qué determinados puestos dejan realmente de ser necesarios.
Atención. Iniciar un proceso de digitalización sin justificar de forma suficiente su impacto real sobre la organización puede poner en riesgo la validez del procedimiento laboral.
La IA no es una causa autónoma de despido
Existe la creencia de que únicamente las empresas con pérdidas económicas pueden acudir a un despido colectivo. Sin embargo, esta afirmación no siempre es correcta.
La normativa permite promover un ERE incluso cuando la empresa mantiene beneficios y una actividad estable, siempre que pueda acreditar auténticas causas técnicas, organizativas o productivas derivadas de la transformación de su estructura.
Ahora bien, el simple objetivo de incrementar la eficiencia o mejorar la rentabilidad no constituye, por sí solo, una justificación suficiente. Los tribunales analizarán si la reorganización responde a una necesidad real, estructural y proporcionada.
Atención. La búsqueda de un ahorro salarial o de un mayor margen empresarial, por sí misma, difícilmente justificará una reducción colectiva de plantilla.
Ejemplo práctico
Imaginemos una empresa de servicios administrativos con 120 empleados y una facturación anual de 9.500.000 euros. La organización decide implantar herramientas de inteligencia artificial capaces de:
- Generar borradores de informes.
- Automatizar la clasificación documental.
- Realizar tareas repetitivas de introducción de datos.
- Responder automáticamente determinadas consultas de clientes.
La inversión tecnológica asciende a 450.000 euros y se calcula que el tiempo dedicado a determinadas tareas administrativas disminuirá un 55 %. Como consecuencia, la dirección plantea amortizar 18 puestos administrativos.
Esta decisión podría resultar jurídicamente viable únicamente si la empresa acredita documentalmente:
- Qué procesos dejan de realizarse de forma manual.
- Qué tareas han sido automatizadas.
- Cómo se reorganiza la estructura empresarial.
- Por qué determinados puestos ya no resultan necesarios.
- Por qué otras medidas menos gravosas no son suficientes.
Si estas circunstancias no se justifican adecuadamente, el procedimiento podrá ser objeto de impugnación judicial.
Atención. Antes de acometer una reestructuración resulta recomendable realizar una auditoría laboral previa que permita identificar riesgos y documentar correctamente las causas.
La importancia de la transparencia algorítmica
La normativa laboral reconoce el derecho de la representación legal de las personas trabajadoras a recibir información sobre los parámetros y criterios de los algoritmos cuando estos influyan en decisiones relacionadas con el empleo.
Por ello, si la empresa utiliza sistemas automatizados para valorar la productividad, el desempeño o seleccionar a las personas afectadas por una reorganización, deberá garantizar un elevado nivel de transparencia.
El empleo de algoritmos opacos o insuficientemente explicados puede dar lugar a reclamaciones por discriminación o por vulneración de derechos fundamentales.
Atención. Utilizar herramientas de inteligencia artificial para seleccionar trabajadores afectados sin una adecuada supervisión humana puede generar importantes riesgos judiciales.
Formación, adaptación y recolocación
La experiencia demuestra que numerosos conflictos derivados de la automatización pueden evitarse mediante planes adecuados de formación, reciclaje profesional y recolocación interna.
Durante los periodos de consultas será cada vez más habitual negociar medidas como:
- Programas de reskilling y upskilling.
- Movilidad funcional.
- Reasignación de funciones.
- Implantación progresiva de nuevas tecnologías.
- Reducciones temporales de jornada.
- Planes internos de recolocación.
Las organizaciones que anticipen este tipo de actuaciones reducirán de forma significativa su exposición al conflicto laboral.
Atención. La falta de una negociación efectiva sobre alternativas al despido puede convertirse en uno de los principales motivos de impugnación judicial.
Aspectos que conviene revisar
Si su empresa está implantando soluciones de inteligencia artificial, automatización o sistemas algorítmicos, resulta aconsejable analizar previamente:
- El impacto real sobre la plantilla.
- Los riesgos jurídicos asociados.
- La documentación necesaria para justificar futuras reorganizaciones.
- Las obligaciones de información a la representación legal de las personas trabajadoras.
- Las políticas de transparencia algorítmica.
- Los planes de formación y adaptación profesional.
La inteligencia artificial ofrece importantes oportunidades para mejorar la eficiencia empresarial. Sin embargo, una implantación insuficientemente planificada puede convertirse en el origen de conflictos laborales y procedimientos judiciales.
Una planificación laboral adecuada suele marcar la diferencia entre una reorganización empresarial eficaz y un litigio prolongado.
¿Necesita asesoramiento?
Si desea obtener más información sobre esta materia o necesita analizar el impacto laboral de la implantación de inteligencia artificial en su empresa, puede ponerse en contacto con este despacho profesional para cualquier duda o aclaración.