Las contraseñas siguen siendo la primera línea de defensa para proteger información crítica como el correo electrónico, la banca online, las aplicaciones corporativas o los datos personales. A pesar de ello, muchas brechas de seguridad no se producen por fallos técnicos complejos, sino por una gestión inadecuada de las credenciales de acceso. Contar con una política de contraseñas coherente y bien aplicada resulta esencial para reducir riesgos.
La importancia de la longitud frente a la complejidad
Las contraseñas largas ofrecen un mayor nivel de seguridad. Es recomendable utilizar contraseñas de 15 o 16 caracteres o más, incluso aunque no incorporen símbolos especiales. La longitud incrementa de forma significativa la dificultad de descifrado mediante ataques automatizados.
El uso de frases de contraseña
Una alternativa eficaz consiste en utilizar frases de contraseña, combinando varias palabras para crear una secuencia fácil de recordar pero difícil de adivinar. Es importante evitar referencias personales evidentes, como nombres propios, fechas señaladas, mascotas o secuencias previsibles.
Evitar la reutilización de contraseñas
Utilizar la misma contraseña en varios servicios aumenta exponencialmente el riesgo. Si una de ellas se ve comprometida, el acceso a otras plataformas queda igualmente expuesto. Cada servicio debería contar con su propia contraseña única.
Gestores de contraseñas como herramienta de apoyo
Los gestores de contraseñas permiten generar y almacenar credenciales seguras, además de alertar cuando alguna ha sido comprometida. De este modo, solo es necesario recordar una contraseña maestra, reduciendo el riesgo asociado a la memorización o reutilización de claves.
Activación de la autenticación multifactor
La autenticación multifactor es una de las medidas más eficaces disponibles. Incluso en el caso de que una contraseña sea robada, el acceso no será posible sin el segundo factor de verificación, lo que añade una capa adicional de protección.
Precaución frente al phishing
Ninguna contraseña es segura si se facilita de forma voluntaria. Es fundamental desconfiar de correos electrónicos, enlaces o llamadas que soliciten credenciales de acceso. Ninguna entidad legítima pedirá una contraseña por estos medios.
La evolución hacia las passkeys
Las llaves de acceso o passkeys, basadas en huella dactilar, reconocimiento facial o PIN, eliminan la necesidad de contraseñas tradicionales y reducen de forma notable el riesgo de robo de credenciales.
Recomendaciones clave
Activar siempre la autenticación multifactor cuando esté disponible, utilizar un gestor de contraseñas y crear contraseñas largas en forma de frase son medidas básicas que mejoran de forma significativa la seguridad.
En definitiva, una buena política de contraseñas no es solo una cuestión técnica, sino una medida esencial para la protección de los datos y la continuidad de la actividad.